¿Cómo se gana una guerra en seis días? La ofensiva israelí de 1967

Unidad de paracaidistas israelíes junto a aviones de transporte en junio de 1967

Las guerras modernas se miden habitualmente en años. La de Vietnam duró casi dos décadas; la de Corea, tres años; la Primera Guerra Mundial, cuatro. Por eso resulta casi difícil de creer que uno de los conflictos que más ha reconfigurado el mapa de Oriente Medio se resolviera en menos de una semana. Entre el 5 y el 10 de junio de 1967, Israel se enfrentó a la vez a Egipto, Jordania y Siria, y triplicó el tamaño del territorio bajo su control antes de que terminara el sexto día. La pregunta de cómo fue posible tiene una respuesta muy concreta: todo se decidió, en gran medida, en las primeras horas de la mañana del primer día.

Mayo de 1967: la cuenta atrás

La guerra no estalló de la nada. El 17 de mayo, Egipto exigió la retirada de la Fuerza de Emergencia de las Naciones Unidas (UNEF) que llevaba una década vigilando la frontera del Sinaí. Seis días después, el 23 de mayo, el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser bloqueó los estrechos de Tirán al tráfico marítimo israelí, cortando la única salida de Israel al mar Rojo, algo que el propio Israel había advertido años antes que consideraría un casus belli. Al mismo tiempo, Egipto remilitarizó el Sinaí, desplegando unos 100.000 soldados y mil carros de combate repartidos en siete divisiones. El 30 de mayo, Jordania se sumó a la alianza egipcio-siria bajo presión de la opinión pública árabe, e Irak se unió el 4 de junio. Israel se encontraba, sobre el papel, rodeado por tres frentes simultáneos.

Unidad de paracaidistas israelíes junto a aviones de transporte en junio de 1967
Unidad de paracaidistas israelíes junto a aviones de transporte, junio de 1967.

El ataque que decidió la guerra en una mañana

La madrugada del 5 de junio, la aviación israelí lanzó la Operación Foco (Moked), un ataque aéreo preventivo cronometrado para coincidir con la ronda matutina de la aviación egipcia, hacia las ocho de la mañana, cuando sus aviones estaban en tierra o recién despegados. En cuestión de horas, Egipto perdió 286 de sus 420 cazas, trece bases aéreas principales quedaron destruidas y 23 estaciones de radar fueron eliminadas. Israel, por su parte, perdió solo 19 de sus 250 aviones. La clave táctica fue la velocidad de rotación: tras atacar once bases egipcias, los escuadrones israelíes regresaban, repostaban en apenas siete minutos y despegaban de nuevo para golpear otras catorce bases en una segunda oleada. Sin cobertura aérea, los ejércitos árabes en tierra quedaron expuestos durante el resto del conflicto, un desequilibrio que explica buena parte de lo que ocurrió en los cinco días siguientes.

Tres frentes en seis días

En el frente sur, tres divisiones israelíes bajo el mando de Ariel Sharon, Avraham Yoffe e Israel Tal entraron en el Sinaí el mismo 5 de junio. Al día siguiente cayeron Umm Qatef y El-Arish, y la Franja de Gaza quedó ocupada tras combates que causaron casi la mitad de las bajas totales de Israel en toda la guerra. El 7 de junio, la toma de Sharm el-Sheij permitió reabrir los estrechos de Tirán, el origen mismo del conflicto, y la península del Sinaí completa quedó bajo control israelí. En el frente central, las tropas jordanas bombardearon Jerusalén Oeste el primer día; para el 6 de junio, Israel había ocupado Ramala y Yenín y cercado Jerusalén, y el 7 de junio una brigada de paracaidistas tomó la Ciudad Vieja, seguida de Nablús y Hebrón. En el frente norte, más lento, la aviación israelí destruyó más del 60% de los aviones sirios el primer día, pero las defensas de los Altos del Golán resistieron hasta el 9 de junio; Quneitra cayó al día siguiente, cerrando la pinza en el sexto y último día de guerra.

Columna de tanques israelíes de la 14ª Brigada Blindada avanzando en el desierto del Sinaí en 1967
Columna de tanques israelíes avanzando por el desierto del Sinaí durante la guerra de 1967.

Un país que triplicó su territorio en una semana

Al terminar el conflicto, Israel controlaba la península del Sinaí y la Franja de Gaza (arrebatadas a Egipto), Cisjordania y Jerusalén Este (a Jordania) y los Altos del Golán (a Siria). El desequilibrio militar se refleja también en las cifras de bajas: Israel sufrió 777 muertos, frente a entre 9.800 y 15.000 muertos o desaparecidos egipcios, unos 700 jordanos y hasta 2.500 sirios. La combinación de un ataque aéreo que eliminó en horas la capacidad de respuesta enemiga y una ofensiva terrestre coordinada en tres frentes a la vez explica por qué una guerra que muchos analistas esperaban que durara semanas se resolvió en menos de una.

Una guerra corta con consecuencias que duran hasta hoy

La brevedad del conflicto no impidió que sus efectos se prolongaran durante décadas. Los países árabes respondieron con la Resolución de Jartum y sus «tres noes»: no a la paz con Israel, no al reconocimiento del Estado israelí, no a negociar con él. Entre 280.000 y 325.000 palestinos y unos 100.000 sirios abandonaron o fueron expulsados de Cisjordania y el Golán en los meses posteriores. Egipto mantuvo cerrado el canal de Suez hasta 1975, lo que agravaría años después las crisis energéticas de la década. Y la ocupación de territorios con población árabe, iniciada aquella semana de junio de 1967, sigue siendo hoy uno de los asuntos centrales, y más disputados, de la política de Oriente Medio: la guerra duró seis días, pero sus consecuencias territoriales todavía se están discutiendo más de cinco décadas después.

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Víctor Díaz

Autor de Historia Curiosa. Apasionado de la historia y de sus grandes preguntas: batallas, imperios, personajes y curiosidades que explican el mundo de hoy.