La fama de los argentinos de creídos o «agrandados» es vieja. A mediados del siglo XIX, Domingo Faustino Sarmiento ya escribía que los demás pueblos americanos les echaban en cara su «presunción y arrogancia». Explicaciones hay varias y ninguna está demostrada, pero hay piezas que se pueden rastrear. Entre ellas están la época en que Argentina estuvo entre los países más ricos por habitante y la inmigración europea. También hay una teoría sobre cómo se miran los países vecinos, y está lo que miden los psicólogos. Aquí van, incluida la frase de que «los argentinos descienden de los barcos».
Una fama del siglo XIX: lo que escribió Sarmiento
La fama es anterior a la época de la riqueza. Domingo Faustino Sarmiento, que después sería presidente de Argentina, la registró en el Facundo, publicado en 1845. Escribió: «Los argentinos, de cualquier clase que sean, civilizados o ignorantes, tienen una alta conciencia de su valer como nación; todos los demás pueblos americanos les echan en cara esta vanidad, y se muestran ofendidos de su presunción y arrogancia».
Sarmiento no lo negaba: «Creo que el cargo no es del todo infundado, y no me pesa de ello». Lo atribuía a la vida del gaucho, que al vencer una y otra vez a la naturaleza desarrollaba, según él, «el sentimiento de la importancia individual y de la superioridad». Y lo veía como una virtud: «¡Ay del pueblo que no tiene fe en sí mismo!».
«Rico como un argentino»: cuando Argentina estaba entre los más ricos
Entre 1885 y 1930, Argentina ocupó entre el séptimo y el decimocuarto puesto del mundo en producto por habitante. El dato es de la base del Proyecto Maddison, en su versión de 2017. Así lo cuentan Joaquín Ladeuix y Pablo Schiaffino, investigadores de la Universidad Torcuato Di Tella, que agregan el contraste: desde 1981, nunca pasó del puesto 35. Titularon su artículo de 2020 con una expresión francesa de aquella época, «Riche comme un argentin», es decir, rico como un argentino.
El buscador de la Biblioteca Nacional de Francia encuentra esa expresión en el diario parisino Le Gaulois del 24 de abril de 1913. En 2014, el periodista Rolando Hanglin recordaba en La Nación que en París se decía «¡Il est riche comme un argentin!» hacia el Centenario de 1910. Según él, los estancieros argentinos eran entonces «algo así como los jeques árabes» de la época. De esos años vienen, dice, dos expresiones sobre vivir con lujo y sin preocupaciones: «tirar manteca al techo» y «tener la vaca atada». Hanglin cuenta el caso de la familia de Adelina del Carril, que después se casaría con el escritor Ricardo Güiraldes. Vivía medio año en París y viajaba en barco con su servidumbre y dos vacas lecheras.

«Los argentinos descienden de los barcos»: de dónde sale la frase
Entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, Argentina recibió una inmigración enorme, sobre todo de Italia y España. Según los censos nacionales, los nacidos en el extranjero eran cerca de la cuarta parte de la población en 1895 y alrededor del 30 % en 1914.

De ahí sale la frase de que «los argentinos descienden de los barcos», que tiene varias versiones. En 1982, Litto Nebbia publicó una canción titulada «Llegamos de los barcos». En el prefacio de Los cinco soles de México (2000), Carlos Fuentes la llamó «el famoso chiste» y la puso en boca del escritor argentino Martín Caparrós. En ese chiste, los mexicanos descienden de los aztecas y los argentinos, de los barcos. Según La Nación, el primero en atribuírsela a Octavio Paz, como una broma del poeta, fue el escritor Marcos Aguinis en El atroz encanto de ser argentinos (2001). Su versión sumaba otro pueblo: los peruanos descendían de los incas.
El 9 de junio de 2021, el presidente Alberto Fernández la repitió ante el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Se la atribuyó a Paz: los mexicanos «salieron de los indios», los brasileños de la selva y los argentinos, de los barcos. Tras las críticas, pidió disculpas en Twitter a quien se hubiera sentido «ofendido o invisibilizado». Su versión era, en realidad, la de la canción de Nebbia, y la frase no aparece en la obra conocida de Paz.
La genética matiza la frase. Un equipo internacional encabezado por Sergio Avena, de la Universidad de Buenos Aires, estudió la ascendencia de 441 donantes de sangre de distintas regiones. Lo publicó en 2012 en la revista PLoS ONE. En promedio, su ascendencia era 65 % europea, 31 % indígena americana y 4 % africana. La parte europea llegaba al 76 % en la provincia de Buenos Aires y bajaba al 33 % en el noroeste. Los autores advierten que su muestra no representa del todo a cada región.
Qué ven los uruguayos: un estudio de 2006
En junio de 2006, Pablo Pérez de León encuestó a 265 estudiantes de la Universidad Católica del Uruguay, donde enseñaba en la Facultad de Psicología, y de una escuela de enfermería. Tenían que atribuir rasgos típicos a distintos países. El estereotipo de los argentinos quedó formado por «agrandados», que fue con mucho el más marcado, y por «chantas» (embusteros), «chismosos», «envidiosos», «exagerados», «avivados» (aprovechados) y «soberbios». El de los brasileños, por «fiesteros», «divertidos», «alegres», «simpáticos», «amigables» y «extrovertidos».
El autor esperaba de antemano un estereotipo negativo. La encuesta se hizo en plena disputa entre Uruguay y Argentina por las plantas de celulosa del río Uruguay, con puentes cortados durante meses. Para explicarlo propuso, como posible, una teoría de Van Oudenhoven y otros autores (2002). Esa teoría había encontrado apoyo en Europa, en un estudio con belgas flamencos y valones, holandeses, alemanes y franceses. Según Van Oudenhoven, los países más pequeños tienden a ver a sus vecinos grandes que hablan el mismo idioma como menos simpáticos y más arrogantes. Y los ven así más de lo que esos vecinos grandes los ven a ellos. Pérez de León no encuestó a argentinos, así que no pudo comprobar esa asimetría.
Qué dice la psicología de los «caracteres nacionales»
¿Hay algo de verdad en los estereotipos nacionales? En 2005, un equipo internacional publicó en la revista Science un estudio con 49 culturas. Entre sus autores había investigadores de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires. Compararon la imagen que 3.989 personas tenían del compatriota típico con la personalidad medida en miles de habitantes de cada país. Casi nunca coincidían: la correlación mediana fue de 0,04. Los autores concluyeron que esas imágenes parecen «estereotipos infundados», que pueden servir para sostener una identidad nacional.
El dato argentino va en la misma línea. Los argentinos consultados describieron al argentino típico como poco amable. Argentina quedó entre las cinco culturas con el puntaje más bajo en ese rasgo, que en el test incluye la modestia. Pero la personalidad medida por observadores dio 50,6, prácticamente la media, que es 50. El resultado general se discute. En 2008, Steven Heine y otros psicólogos mostraron que, al menos en la responsabilidad, la imagen nacional coincidía con indicadores de conducta y los cuestionarios no.
La fama de los argentinos, en una tabla
| Pieza | Qué pasó | Qué dicen las fuentes |
|---|---|---|
| Sarmiento | A mediados del siglo XIX ya se hablaba de la «presunción y arrogancia» argentina | Lo escribió en el Facundo (1845); él mismo creía que el cargo tenía algo de cierto |
| La riqueza | Entre 1885 y 1930, Argentina estuvo entre los países más ricos por habitante | Puesto 7 a 14 (Maddison, versión de 2017); desde 1981, nunca más arriba del 35 |
| «Rico como un argentino» | Expresión francesa de la época | Aparece en Le Gaulois (1913); Hanglin la sitúa hacia el Centenario de 1910 |
| «Descienden de los barcos» | Chiste con varias versiones y canción de Litto Nebbia (1982) | No aparece en la obra conocida de Octavio Paz; en una muestra de 441 personas, la ascendencia promedio fue 65 % europea |
| Un estudio en Uruguay | En 2006, «agrandados» encabezó el estereotipo de los argentinos | La teoría de los vecinos grandes quedó como explicación posible, sin datos de argentinos |
| El «carácter nacional» | Se cree que cada país tiene uno | En 49 culturas casi nunca coincidió con la personalidad medida (Science, 2005), aunque el resultado se discute |
Fuentes
Sarmiento: Domingo Faustino Sarmiento, Facundo (1845), capítulo I, citado por la segunda edición (1851). Riqueza: Joaquín Ladeuix y Pablo Schiaffino, «Riche comme un argentin: desigualdad educativa en la Argentina de la belle époque», Investigaciones de Historia Económica 16 (2020); Le Gaulois, 24 de abril de 1913, en Gallica (Biblioteca Nacional de Francia); Rolando Hanglin, «La vaca atada», La Nación (7 de octubre de 2014). Inmigración: Wikipedia en español, «Inmigración en Argentina», con los censos de 1895 y 1914.
Los barcos: «El verdadero origen literario de la frase de Alberto Fernández sobre los mexicanos y los brasileños», La Nación (9 de junio de 2021, reproducido por El Universal); agencia EFE (9 de junio de 2021). Genética: Sergio Avena y otros, «Heterogeneity in genetic admixture across different regions of Argentina», PLoS ONE 7 (2012). Uruguay: Pablo Pérez de León, «Identidades, actitudes y estereotipos nacionales y supranacionales en una muestra uruguaya», Ciencias Psicológicas 1 (2007), que resume a Van Oudenhoven y otros (2002). Carácter nacional: Antonio Terracciano y otros, «National character does not reflect mean personality trait levels in 49 cultures», Science 310 (2005); Steven Heine, Emma Buchtel y Ara Norenzayan, «What do cross-national comparisons of personality traits tell us?», Psychological Science 19 (2008); Wikipedia en inglés, «Revised NEO Personality Inventory».




