Pocos animales generan tanto rechazo como el mosquito, y con razón: es, por lejos, el animal que más muertes humanas causa al año, muy por encima de serpientes, tiburones o cualquier otro depredador. Pero eso no significa que no cumpla ningún papel en la naturaleza. La pregunta de qué pasaría si desaparecieran mañana tiene una respuesta más matizada de lo que parece.

Comida para otros animales, pero no la única
Los mosquitos, sobre todo en su etapa de larva acuática, son alimento para peces, libélulas, ranas, arañas y aves. Pero en casi ningún caso son la fuente principal de alimento de esas especies: son un complemento dentro de una dieta mucho más amplia. Si desaparecieran, la mayoría de esos depredadores encontrarían otras fuentes (otros insectos acuáticos, moscas, polillas) sin mayor problema.
La excepción más citada son las regiones árticas y subárticas, donde las larvas de mosquito sí son una fuente de alimento significativa para peces de agua dulce y aves migratorias durante el corto verano polar. Ahí, una desaparición repentina sí podría notarse más en las cadenas alimentarias locales.

Solo las hembras pican, y no por hambre
De los dos sexos, únicamente las hembras se alimentan de sangre, y no lo hacen como dieta habitual: necesitan las proteínas de la sangre para poder completar la puesta de huevos, así que cada tanda de huevos requiere una ingesta previa. Los machos, en cambio, se alimentan exclusivamente de néctar, savia y jugos de frutas, igual que la mayoría de los insectos voladores. Esto significa que, en la práctica, los machos mosquito cumplen un rol de polinizadores: se sabe que participan en la polinización de ciertas especies de orquídeas y de cacao, aunque no son polinizadores principales de ningún cultivo importante.
El verdadero costo: 600.000 muertes al año
Acá está el punto que cambia el cálculo por completo. Los mosquitos transmiten la malaria, el dengue, el zika, la fiebre chikungunya, la fiebre amarilla y la encefalitis, entre otras enfermedades. Solo la malaria mata a más de 600.000 personas al año, la inmensa mayoría de ellas en África subsahariana y en su mayoría niños menores de cinco años. Sumando el resto de enfermedades que transmiten, los mosquitos son responsables de varios cientos de miles de muertes humanas cada año, muchas más que cualquier otro animal, incluyendo a otros humanos.
Por qué los ecólogos no creen en un colapso
La postura más extendida entre los ecólogos es que la desaparición de los mosquitos no causaría un colapso ecosistémico generalizado. El nicho que dejarían vacío (ser presa abundante en ciertos hábitats acuáticos) sería ocupado por otros insectos en pocas generaciones, un proceso relativamente rápido en términos ecológicos. Los casos más sensibles, como las cadenas alimentarias árticas, son la excepción, no la regla.
La cuenta, entonces, queda así: unas pocas especies de orquídeas y algunos peces árticos se verían afectados, contra cientos de miles de vidas humanas salvadas cada año. Es un cálculo que cada quien puede valorar distinto, pero biológicamente, un mundo sin mosquitos funcionaría, y probablemente funcionaría mejor para la salud humana.
