Qué pasó en Fukushima: el tsunami, la fusión del núcleo y el costo de 200.000 millones

Vista satelital de la planta nuclear de Fukushima Daiichi, en la costa este de Japón

El 11 de marzo de 2011, a las 14:46 hora local, un terremoto de magnitud 9,0 (uno de los más fuertes jamás registrados) sacudió la costa este de Japón. Cuarenta y seis minutos después llegó la verdadera catástrofe: un tsunami de 14 metros de altura que superó por completo el dique de contención de la central nuclear de Fukushima Daiichi, diseñado para aguantar solo 5,7 metros.

El terremoto, el tsunami y la fusión

Los reactores 1, 2 y 3 de la planta estaban operando en el momento del terremoto y se apagaron automáticamente, como estaba previsto. El problema fue después: el tsunami inundó los generadores diésel de emergencia que debían mantener el sistema de refrigeración funcionando sin electricidad de la red. Sin refrigeración, el combustible nuclear de los tres reactores activos se sobrecalentó y terminó fundiéndose parcialmente, uno de los peores escenarios posibles en un accidente nuclear. El 16 de abril de 2011, las autoridades japonesas elevaron la clasificación del accidente al nivel 7 en la escala INES, la máxima posible, la misma categoría que Chernóbil en 1986.

Vista satelital de la planta nuclear de Fukushima Daiichi, en la costa este de Japón
Vista satelital de la planta nuclear de Fukushima Daiichi, donde tres reactores sufrieron una fusión parcial del núcleo tras el tsunami de 2011.

Una muerte, siete años después

Alrededor de 154.000 personas fueron evacuadas en un radio de 20 kilómetros alrededor de la planta. En cuanto a víctimas directas por radiación, el número confirmado es de una sola persona: en 2018, siete años después del accidente, el gobierno japonés reconoció oficialmente la muerte de un trabajador por cáncer de pulmón vinculado a la exposición que sufrió mientras medía niveles de radiación en la planta. No fue una muerte inmediata en el momento del desastre, sino un reconocimiento oficial posterior, tras un largo seguimiento médico. Aparte de este caso, se estima que varios miles de personas murieron de forma indirecta por el estrés y la disrupción de una evacuación masiva y prolongada, no por la radiación en sí.

El costo: casi 200.000 millones de dólares

El gobierno japonés calculó en 2016 que el costo total del desastre (compensaciones a los afectados, desmantelamiento de la planta y descontaminación de la zona) llegaría a 21,5 billones de yenes, unos 188.000 millones de dólares en ese momento, casi el doble de la estimación original. De esa cifra, cerca de 7,9 billones de yenes son compensaciones directas a las víctimas, 8 billones son para desmantelar los reactores, y el resto para descontaminar el territorio y almacenar la tierra contaminada.

Mapa de Japón con la prefectura de Fukushima resaltada
La prefectura de Fukushima, en la costa este de Japón, donde ocurrió el accidente nuclear de 2011.

Un desmantelamiento que todavía no termina

Más de una década después, el proceso de desmantelamiento de Fukushima Daiichi sigue en marcha y no se espera que termine antes de 2051, un trabajo que en total va a tomar entre 30 y 40 años. En 2023, Japón empezó a liberar al océano Pacífico el agua que se había usado para enfriar los reactores dañados, previamente tratada para retirar la mayoría de los elementos radiactivos, una decisión que generó protestas de países vecinos como China y Corea del Sur. Fukushima, catorce años después, todavía no es una historia cerrada.

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Víctor Díaz

Autor de Historia Curiosa. Apasionado de la historia y de sus grandes preguntas: batallas, imperios, personajes y curiosidades que explican el mundo de hoy.