Entre los errores militares de la historia que más se nombran como «el más estúpido» están la noche de Karánsebes (1788), la invasión de Rusia de Napoleón (1812) y la carga de la Brigada Ligera (1854). También la «Guerra del Emú» de Australia (1932) y la Línea Maginot (1940). Si hay que elegir uno, el candidato más fuerte es la Brigada Ligera. Una orden que no aclaraba de qué cañones se trataba lanzó a unos 670 jinetes contra la artillería rusa. Y varios se cuentan mal: las 10.000 bajas de Karánsebes no aparecen en la carta en la que el emperador contó lo ocurrido, y la Línea Maginot sí fue atacada.
Karánsebes, 1788: el ejército que se disparó a sí mismo
En la noche del 21 al 22 de septiembre de 1788, en plena guerra contra el Imperio otomano, el ejército austríaco del emperador José II marchaba hacia Karánsebes (hoy Caransebeș, en Rumania). El 26, José II se lo contó a su hermano Leopoldo en una carta. Unos valacos se asustaron y dispararon, y los húsares y los dragones respondieron al fuego y terminaron atacando a su propia infantería. La columna en la que iba el emperador se desbandó, con cañones, carretas y carpas volcados, y sus soldados se dispararon entre sí.
Según esa carta, se perdieron las ollas, las carpas y tres piezas de artillería, y otra parte del equipaje sufrió daños considerables. El ejército tuvo suerte de que los turcos no lo persiguieran. Siguió la marcha hasta Lugoj, y los otomanos entraron después en Karánsebes. Otros relatos agregan detalles que la carta no trae. En un libro de viajes de 1837, el mariscal francés Auguste de Marmont cuenta que hubo una confusión de palabras. Las columnas del equipaje tomaron la orden de «¡Halt!» (alto, en alemán) por el grito de «¡Alá!» que lanzaban los turcos al atacar.
¿Y las 10.000 bajas que repiten muchas listas? La carta del emperador no da esa cifra. Está en aquel libro de Marmont, que además ubica el episodio en 1789, un año tarde. Marmont escribe que «diez mil hombres perecieron en la confusión», sin decir de dónde lo sacó. En 1968, Paul Bernard habló de «más de 10.000» en una biografía de José II, también sin fuente. Matthew Mayer, que estudió la campaña con los papeles del archivo de guerra de Viena, concluyó en 1997 que la carta es más fiable que el relato de Bernard. Eso sí, citando al historiador T. C. W. Blanning, admite que el pánico pudo empezar con una pelea de borrachos entre la infantería y los húsares por la venta de aguardiente.
Napoleón en Rusia, 1812: el mapa que muestra dónde se perdió el ejército
El 24 de junio de 1812, Napoleón cruzó el río Niemen para invadir Rusia. Entró en Moscú el 14 de septiembre, la encontró vacía y en llamas, y se quedó cinco semanas esperando una respuesta del zar que nunca llegó; salió el 19 de octubre. El resultado lo dibujó en 1869 el ingeniero francés Charles Joseph Minard en un mapa famoso. El ancho de la franja representa a los hombres del ejército (un milímetro por cada 10.000), clara a la ida y negra a la vuelta.

Según el mapa, de los 422.000 hombres que cruzaron el Niemen llegaron 100.000 a Moscú (otros cuerpos se habían separado por el camino). A la vuelta, cruzaron el Niemen unos 10.000: 4.000 de la columna de Moscú y 6.000 de un cuerpo que se había separado al comienzo. Las cifras cambian según la fuente, pero el dibujo desmiente que el invierno fuera la causa principal. El mapa registra las heladas desde noviembre, y para entonces el ejército ya había perdido la mayor parte de sus hombres en la marcha de verano hacia Moscú. Minard lo publicó en la misma lámina que otro mapa: el de las pérdidas del ejército de Aníbal en su marcha de Hispania a Italia, en el 218 a. C., dos años antes de su victoria en Cannas.
La carga de la Brigada Ligera, 1854: una orden que no decía qué cañones
El 25 de octubre de 1854 se combatía en Balaclava, en la guerra de Crimea. Desde una altura, el comandante británico Lord Raglan vio que los rusos se llevaban unos cañones que habían capturado en los reductos defendidos por los turcos. Mandó a la caballería una orden escrita a lápiz por el general de brigada Richard Airey, que hoy conserva el Museo Nacional del Ejército británico. Decía: «Lord Raglan desea que la caballería avance rápidamente al frente, siga al enemigo y trate de impedir que el enemigo se lleve los cañones. Una batería de artillería a caballo puede acompañarla. La caballería francesa está a su izquierda. Inmediato».

Desde donde estaba la caballería, su jefe, Lord Lucan, no podía ver esos cañones. Según contó él mismo, le preguntó al capitán Louis Nolan, que había traído la orden, de qué cañones se trataba. Nolan, siempre según Lucan, respondió con un gesto amplio del brazo hacia los cañones rusos del fondo del valle: «Ahí está su enemigo, milord; ahí están sus cañones». Nolan murió en el primer minuto de la carga. Lucan le ordenó a Lord Cardigan cargar valle adentro con unos 670 jinetes, entre cañones rusos a los dos lados y al frente.
Según ese museo, unos 260 de los 673 hombres murieron o fueron heridos, y se perdieron 475 caballos. Al general francés Pierre Bosquet se le atribuye la frase que la resume: «Es magnífico, pero no es la guerra». Seis semanas después, Alfred Tennyson publicó el poema que la volvió famosa: «No les tocaba razonar por qué; / solo les tocaba cumplir y morir».
La Guerra del Emú, 1932: ametralladoras contra aves
En 1932, se calcula que unos 20.000 emús arrasaban los trigales del distrito de Campion, en Australia Occidental, donde muchos veteranos de la Primera Guerra Mundial se habían hecho agricultores. A pedido de ellos, el ministro de Defensa, George Pearce, envió al mayor G. P. W. Meredith, de la artillería australiana, con dos soldados, dos ametralladoras Lewis y 10.000 balas. La operación empezó el 2 de noviembre. Las aves se dispersaban en grupos pequeños y, en una emboscada, la ametralladora se trabó después de matar a solo 12.
Tras las críticas de la prensa y una discusión en la Cámara de Representantes, el ministro retiró a los soldados el 8 de noviembre. Volvieron el 13 y se quedaron hasta el 10 de diciembre. En su informe, Meredith declaró 986 aves muertas con 9.860 balas, exactamente diez por ave, y otras 2.500 que, según él, habrían muerto por las heridas. El problema lo redujeron las recompensas que se pagaban por cada emú muerto desde 1923: en seis meses de 1934 se cobraron 57.034.
La Línea Maginot, 1940: ni inútil ni intacta
En 1929, Francia empezó a fortificar su frontera con Alemania (las primeras obras, frente a Italia, son de 1928) con lo aprendido en los fuertes de Verdún en 1916. La idea era disuadir un ataque directo, y los planificadores franceses contaban con que, si el ataque llegaba por Bélgica, los ejércitos de ese país y sus aliados lo frenarían. En mayo de 1940, los alemanes atravesaron el macizo boscoso de las Ardenas. Entre el 13 y el 15 de mayo rompieron el frente en Sedán, sobre el río Mosa, lejos de los grandes fuertes de la línea. Después avanzaron hasta el canal de la Mancha y dejaron atrapados a los ejércitos aliados que habían entrado en Bélgica.
La línea sí fue atacada. En mayo se rindieron cinco fuertes pequeños de Maubeuge, un tramo poco fortificado del norte. También cayó el fortín de La Ferté, después de resistir del 16 al 18 de mayo. Según el Ministerio de las Fuerzas Armadas de Francia, no sobrevivió ninguno de sus 107 hombres. Tres murieron en una cúpula del bloque 2, y los demás, asfixiados, la mayoría en la galería que unía sus dos bloques.

El 15 de junio, con el ejército francés en retirada hacia el sur, los alemanes rompieron la línea en el Sarre y cruzaron el Rin. Los fuertes quedaron rodeados. Algunos fuertes pequeños se rindieron cuando la artillería perforó sus bloques, pero la mayoría aguantó. Al llegar el armisticio, firmado el 22 de junio, unos 25.000 soldados seguían invictos en sus fuertes. Los alemanes ocuparon los del noreste entre el 26 de junio y el 2 de julio.
¿Cuál fue el error militar más estúpido?
Si hay que elegir uno, la Brigada Ligera, porque bastaba una orden que dijera qué cañones. Por el costo en vidas, ninguno se acerca a la campaña de Rusia. Karánsebes, uno de los favoritos de las listas, suele contarse exagerado, y la Guerra del Emú fue más ridícula que grave: la hicieron tres hombres con dos ametralladoras. La Línea Maginot es el caso más injusto: la mayoría de sus fuertes resistieron, y la derrota se decidió en Sedán, lejos de sus grandes obras.
Los errores militares de la historia, en una tabla
| Candidato | Qué pasó | Qué dicen las fuentes |
|---|---|---|
| Karánsebes (1788) | Unidades del ejército austríaco se atacaron entre sí de noche | La carta del emperador no da 10.000 bajas: la cifra está en un libro de 1837, sin fuente |
| Napoleón en Rusia (1812) | De 422.000 hombres, cruzaron de vuelta el Niemen unos 10.000, según Minard | La mayor parte de las pérdidas ocurrió en la marcha hacia Moscú, antes de las heladas |
| Brigada Ligera (1854) | Una orden ambigua mandó a la caballería contra los cañones rusos | Unos 260 de 673 hombres muertos o heridos y 475 caballos perdidos |
| Guerra del Emú (1932) | Ametralladoras contra una plaga de emús | 986 aves con 9.860 balas, según el informe; en seis meses de 1934 se cobraron 57.034 recompensas |
| Línea Maginot (1940) | Los alemanes cruzaron las Ardenas y rompieron el frente en Sedán, lejos de sus grandes fuertes | Sí la atacaron: cayeron La Ferté y cinco fuertes pequeños, y unos 25.000 soldados seguían invictos al llegar el armisticio |
Fuentes
Karánsebes: Matthew Z. Mayer, Joseph II and the Campaign of 1788 against the Ottoman Turks (tesis, Universidad McGill, 1997), con la carta de José II a Leopoldo del 26 de septiembre de 1788, la crítica a Paul Bernard, Joseph II (1968), y la cita de T. C. W. Blanning, Joseph II (1994); Auguste de Marmont, Voyage du maréchal duc de Raguse en Hongrie, en Transylvanie…, tomo 1 (1837); Wikipedia en inglés, «Battle of Karánsebes». Napoleón: Charles Joseph Minard, Carte figurative des pertes successives en hommes de l’Armée française dans la campagne de Russie 1812-1813 (1869); Wikipedia en inglés, «French invasion of Russia». Brigada Ligera: Museo Nacional del Ejército británico, «Battle of Balaklava» y la orden original de Airey; el relato de Lucan según Alexander Kinglake, The Invasion of the Crimea; Alfred Tennyson, «The Charge of the Light Brigade» (1854).
Guerra del Emú: Wikipedia en inglés, «Emu War», que resume a Murray Johnson, «Feathered foes», Journal of Australian Studies (2006), y a Libby Robin, Leo Joseph y Rob Heinsohn, Boom and Bust (2009). Línea Maginot: Ministerio de las Fuerzas Armadas de Francia, «La nécropole nationale de Villy-La-Ferté» (Chemins de mémoire); Mark Cartwright, «Maginot Line», World History Encyclopedia; Wikipedia en francés, «Ligne Maginot» y «Ouvrage de La Ferté»; History.com, «Maginot Line».




