Gengis Kan (hacia 1162-1227) fue el fundador del Imperio mongol: nació como Temuyín, unió a las tribus de la estepa y lanzó las conquistas que sus hijos y nietos llevaron de China a Europa. En Mongolia, donde lo llaman Chinggis Khaan, es el héroe nacional: el aeropuerto internacional lleva su nombre y su cara aparece en los billetes. Durante buena parte del régimen comunista, en cambio, su memoria estuvo mal vista. El dirigente al que en 1962 le encargaron organizar los 800 años de su nacimiento fue expulsado del Politburó ese mismo año, y en 1985 lo asesinaron sin que nunca se detuviera al culpable.
Quién fue Gengis Kan: de niño abandonado a gran kan
Nació a orillas del río Onón. La fecha se discute: la más aceptada es 1162, pero otras fuentes dan 1155 o 1167. Según la Historia secreta de los mongoles, la crónica mongola más antigua que se conserva, lo llamaron Temuyín porque su padre, Yesugei, acababa de capturar a un jefe tártaro con ese nombre, Temüjin Üge. La misma crónica cuenta que nació con un coágulo de sangre en la mano derecha. Tradiciones posteriores relacionaron el nombre con la raíz temür, «hierro», y de ahí viene la idea de que significa «herrero».
Cuando tenía nueve años, según la Historia secreta, unos tártaros envenenaron a su padre, y el clan se fue con los taichiut y abandonó a la viuda y a sus hijos. Sobrevivieron recogiendo raíces, cazando y pescando en el Onón. Cuando los chicos crecieron, según la misma crónica, Temuyín y su hermano Qasar mataron a flechazos a su medio hermano Bekter: él y Belgütei, el otro medio hermano, les habían quitado primero una alondra y después un pez. Su madre los reprendió con dureza. El historiador Timothy May ve detrás una disputa por la herencia: Bekter era mayor y, por la costumbre del levirato, al llegar a adulto podía casarse con la madre de Temuyín y convertirse en su padrastro. Más tarde a Temuyín lo capturó un clan rival, del que escapó.
Fue ganando seguidores a base de alianzas, lealtades premiadas y victorias sobre las tribus rivales, incluida la de su antiguo hermano de sangre, Yamuja. En 1206, en una gran asamblea de jefes junto a las fuentes del Onón, adoptó formalmente el título de Gengis Kan. Su significado no está claro: se ha traducido como «soberano universal» y también como «soberano firme».
Cómo era Gengis Kan según las fuentes de su época
No se conserva ningún retrato hecho en vida, y las fuentes de su época no dan su estatura en cifras. Lo que hay son dos descripciones de gente que no lo vio, pero que tenía noticias de él. El diplomático chino Zhao Gong (a veces escrito Zhao Hong) estuvo entre los mongoles en 1221, mientras Gengis combatía lejos, en el Jorasán. Escribió que los mongoles en general no eran altos: los más altos, decía, no pasaban de cinco pies chinos y dos o tres pulgadas. El único distinto era su soberano, alto y corpulento, de frente ancha y barba larga.
El cronista persa Juzjani escribía hacia 1260 con lo que le habían contado «personas dignas de confianza». Según él, cuando Gengis llegó al Jorasán tenía 65 años, una edad que encaja mejor con un nacimiento hacia 1155 que con la fecha de 1162. Lo describe alto y vigoroso, de barba escasa y ya blanca, y con «ojos de gato». Las dos descripciones no coinciden en la barba: larga para Zhao Gong, escasa para Juzjani. La Historia secreta pone en boca de su futuro suegro que el chico tenía «fuego en los ojos» y «luz en el rostro». Pero es una fórmula de la épica mongola: la misma crónica la usa para describir a Börte, su futura esposa.

Sus conquistas y su muerte en 1227
Fuera de la estepa, atacó primero el reino tangut de Xi Xia, desde 1205, antes incluso de la asamblea de 1206. Después vinieron el norte de China, desde 1211 (Pekín, entonces llamada Zhongdu, cayó en 1215), y el Imperio corasmio, en Asia Central, entre 1219 y 1221. Murió en agosto de 1227, durante la última campaña contra Xi Xia. Según la Historia secreta, en el invierno anterior, mientras cazaba asnos salvajes, su caballo se espantó, él cayó y quedó con dolores y fiebre. La causa exacta de su muerte sigue siendo un misterio, igual que el lugar de su tumba.

A su muerte, el imperio ya iba del océano Pacífico al mar Caspio: según el historiador Christopher Atwood, ningún Estado de territorio continuo había sido tan grande hasta entonces. Sus hijos y nietos lo agrandaron todavía más, hasta convertirlo en el mayor imperio continuo de la historia: terminaron de conquistar China e invadieron Polonia y Hungría en 1241 y 1242.
Cómo organizó un imperio desde la estepa
Buena parte de su éxito fue de organización. Dividió a su ejército en unidades de diez, cien, mil y diez mil hombres, mezclando a propósito a gente de tribus distintas para romper las viejas lealtades de clan. Ascendía a los mandos por su lealtad y su talento, no por su linaje. Subotái, hijo de un herrero según la tradición, llegó a ser uno de sus generales más importantes. Jebe había sido un arquero enemigo. Según la Historia secreta, le partió de un flechazo el cuello a su caballo de guerra en una batalla, y Gengis lo perdonó y lo hizo uno de sus comandantes.
La caballería mongola era rápida, disciplinada y letal con el arco, y dominaba trucos como la retirada fingida. Las ciudades amuralladas le costaron más: contra Xi Xia, en 1209, los mongoles solo tenían arietes rudimentarios, pero a la campaña de Corasmia Gengis ya llevó un gran grupo de expertos chinos en asedio. Adoptó la escritura de los uigures para escribir el mongol: es la escritura mongola tradicional, que Mongolia cambió por el alfabeto cirílico en los años cuarenta y que desde 2025 vuelve a ser oficial allí, junto al cirílico. Y fue tolerante con las religiones de los pueblos que se le sometían: al maestro taoísta Changchun, con quien conversó en 1222, le concedió exenciones de impuestos para sus seguidores.
La guerra contra Corasmia: de Otrar a Nishapur
La guerra contra el Imperio corasmio es el ejemplo más conocido de la dureza de sus campañas. A fines de 1218, el gobernador de la ciudad de Otrar hizo arrestar a los 450 mercaderes de una caravana enviada por los mongoles, los acusó de espías y los mandó matar para quedarse con sus bienes. Según Juvayni, un historiador persa que trabajó para los propios mongoles, el sah Muhammad II lo aprobó; otras crónicas culpan solo al gobernador. Historiadores como Peter Jackson y Paul Ratchnevsky creen probable que algo de espionaje hubiera, porque los dos imperios usaban a mercaderes y diplomáticos para informarse. Gengis exigió que castigaran al gobernador, y el sah mandó matar a uno de sus embajadores y humilló a los otros dos.
Entre 1220 y 1221 cayeron Bujará, Samarcanda, Urgench, Merv y Nishapur, y muchas de ellas fueron arrasadas. Historiadores como Ratchnevsky y David Morgan destacan que su ejército dominaba la guerra psicológica y no dudaba en ser implacable. En Corasmia pesó además la venganza, que estaba en el centro de la justicia de la estepa: «bien por bien, mal por mal». Merv se rindió con la promesa de un trato justo, y aun así mataron a casi toda la población, salvo algunos artesanos y niños.
En Nishapur, un yerno de Gengis Kan, Toghachar, había muerto de un flechazo en un primer ataque, en noviembre de 1220. Cuando los mongoles volvieron, en abril de 1221, la ciudad ofreció rendirse y pagar tributo, y no se lo aceptaron. Según Juvayni, tras el asalto la viuda de Toghachar, una hija de Gengis Kan, entró en la ciudad con su escolta y mataron a todos los que quedaban, salvo 400 artesanos que se llevaron a Turkestán. A los muertos les cortaron la cabeza y las apilaron en montones: las de los hombres por un lado y las de las mujeres y los niños por otro.
Cuántos murieron: las cifras de los cronistas y las de hoy
Las cifras de los cronistas de la época no son creíbles. Para Merv, Ibn al-Athir habló de 700.000 muertos. Juvayni cuenta que un sayid (un descendiente del profeta Mahoma) y otras personas pasaron trece días contando solo los cadáveres que se veían en la ciudad, y que eran más de 1.300.000. Para Nishapur circula una cifra todavía mayor, 1.747.000 muertos, aunque Juvayni, que cuenta esa matanza en detalle, no da ningún número. Los historiadores actuales consideran muy exageradas estas cifras. Aun así, el historiador John Man calculó alrededor de 1.250.000 muertos en toda la campaña: una catástrofe demográfica para la región.
Por qué Mongolia lo venera (y por qué no siempre pudo)
Para los mongoles, Gengis Kan es el fundador de la nación: el que unió a tribus que se mataban entre sí y puso a su pueblo en el centro de la historia del mundo. Durante siglos se lo recordó sobre todo como figura religiosa. A fines del siglo XVI, después de que el príncipe mongol Altan Kan se convirtiera al budismo tibetano, se lo divinizó. Su culto tuvo su centro en las llamadas Ocho Yurtas Blancas, hoy un mausoleo en Mongolia Interior, en China. En el siglo XX, esa memoria tuvo que sobrevivir a casi siete décadas de régimen comunista bajo la tutela de la Unión Soviética. Tras la Segunda Guerra Mundial, según el historiador Timothy May, se lo condenó como un señor feudal y reaccionario que explotaba al pueblo, y su culto fue reprimido.
En febrero de 1962, el Politburó le encargó al dirigente comunista Daramyn Tömör-Ochir organizar el 800 aniversario de su nacimiento: se imprimieron sellos con su retrato y se levantó un monumento en su lugar de nacimiento. Entonces el diario soviético Pravda publicó un duro ataque contra Gengis Kan, y el Politburó canceló los festejos. En septiembre, Tömör-Ochir fue expulsado del Politburó, acusado entre otras cosas de avivar el nacionalismo, aunque la celebración la había aprobado una resolución firmada por el propio líder del país, Yumjaagiin Tsedenbal. Jamsrangiin Sambuu, otro de los firmantes, escribió en sus memorias que en realidad lo apartaron por sus diferencias sobre el papel de Mongolia en la ruptura entre China y la Unión Soviética. Después lo echaron del partido y lo desterraron.
Tras la caída de Tsedenbal, en 1984, su esposa viajó a Ulán Bator para pedir que se revisara su caso. Mientras ella estaba fuera, el 2 de octubre de 1985, lo mataron a hachazos en su apartamento de Darján. El asesino nunca fue detenido, y el partido lo rehabilitó en marzo de 1990.
Gengis Kan en la Mongolia de hoy
Con la revolución democrática de 1990, Gengis Kan pasó a estar en todas partes: en los billetes, en las plazas y en las marcas comerciales. Su cara ha aparecido en botellas de bebidas y hasta en papel higiénico, y en 2006 el Parlamento discutió el abuso de su nombre en la publicidad.
En 2005 se demolió el mausoleo donde estaban los restos de Damdin Sükhbaatar y Horloogiin Choibalsan, héroes del régimen comunista, frente al Palacio de Gobierno de Ulán Bator. En su lugar se levantó un monumento con una gran estatua de Gengis Kan sentado, inaugurado en 2006, a los 800 años de su proclamación. En 2008 se sumó la estatua ecuestre de Tsonjin Boldog, y el nuevo aeropuerto internacional, abierto en 2021, también lleva su nombre. Según la historiadora Michal Biran, los mongoles de hoy ven sus campañas destructivas como un producto de su tiempo y ponen por delante su legado político y civil.

Mitos sobre Gengis Kan frente a lo que dicen las fuentes
| Lo que se cuenta | Lo que dicen las fuentes |
|---|---|
| A los 13 años sucedió a su padre como jefe | No heredó ninguna jefatura. Según la Historia secreta, su padre murió cuando él tenía nueve años y el clan abandonó a la familia, que sobrevivió cazando y pescando. |
| Dijo que la mayor felicidad es vencer a los enemigos, quitarles sus bienes y ver llorar a sus mujeres | La frase la recoge el cronista persa Rashid al-Din, que escribió más de medio siglo después de su muerte. No aparece en la Historia secreta. Se popularizó en el siglo XX gracias a biografías novelescas y a la película Conan el Bárbaro (1982). |
| Uno de cada 200 hombres del mundo desciende de él | Un estudio genético de 2003 encontró un mismo linaje en cerca del 8 % de los hombres de una gran región de Asia. Eran unos 16 millones, el 0,5 % de los hombres del mundo: de ahí sale el «uno de cada 200». El estudio calculó que el linaje surgió en Mongolia hace unos mil años y propuso que lo extendieron los probables descendientes de Gengis Kan por línea paterna. Esa relación con él es una hipótesis: una revisión de 2017 la puso en duda, y un estudio chino posterior sugirió que probablemente viene de mongoles comunes, no de él. |
| Su cortejo fúnebre mató a todos los que se cruzó para ocultar la tumba | Es una leyenda. Marco Polo contaba algo parecido sobre los funerales de los kanes en general, pero no hay pruebas. La tumba nunca se ha encontrado; se cree que está cerca del monte Burkhan Khaldun, en Mongolia. |
| Dejó un código de leyes completo, la Yasa | No se conserva ningún ejemplar, y solo se conoce por citas de autores posteriores. Juvayni dice que sus normas se guardaban por escrito en rollos, en el tesoro de los príncipes. Pero parece que se fue formando poco a poco, a partir de decretos de guerra, y el historiador David Morgan señala que no siempre está claro cuáles de sus órdenes eran leyes permanentes. |
Fuentes
Historia secreta de los mongoles (siglo XIII), traducción de Igor de Rachewiltz (edición abreviada, 2015). Zhao Gong, Mengda beilu (1221). Minhaj al-Siraj Juzjani, Tabaqat-i Nasiri (hacia 1260), traducción de H. G. Raverty (1881). Ata-Malik Juvayni, Historia del conquistador del mundo (hacia 1260), traducción de J. A. Boyle (1958). Ibn al-Athir, Historia completa (hacia 1231). Rashid al-Din, Compendio de crónicas (hacia 1307). Marco Polo, Libro de las maravillas (hacia 1298).
Tatiana Zerjal y otros, «The genetic legacy of the Mongols», American Journal of Human Genetics, 2003. Chiara Batini y Mark Jobling, revisión en Human Genetics, 2017. Lan-Hai Wei y otros, European Journal of Human Genetics, 2018.
Estudios de Christopher Atwood, Michal Biran, Peter Jackson, John Man, Timothy May, David Morgan, Paul Ratchnevsky y Alan Sanders, citados en Wikipedia en inglés. Artículos «Genghis Khan», «Mongol Empire», «Mongol invasion of the Khwarazmian Empire», «Yassa» y «Daramyn Tömör-Ochir».




