La caída del Imperio romano: cuándo fue, por qué cayó y qué fue de Rómulo Augústulo

Una columna solitaria entre ruinas de templos, arcos y un puente, junto a una bahía en calma bajo la luna
La desolación (1836), de Thomas Cole: el último de los cinco cuadros de la serie El curso del imperio, que imagina el auge y la caída de una ciudad (New-York Historical Society, dominio público)

La caída del Imperio romano de Occidente se fecha en el año 476, cuando el jefe militar Odoacro depuso en Rávena al emperador Rómulo Augústulo y no nombró a nadie en su lugar. La mitad oriental, con capital en Constantinopla, siguió en pie casi mil años más, hasta 1453.

Esa fecha, sin embargo, se fijó después. El primer texto conocido que dice que el Imperio de Occidente «pereció» en 476 es la crónica de Marcelino, escrita en Constantinopla hacia el año 518. En la misma obra, al contar el asesinato del general Aecio en 454, Marcelino ya había escrito que con él había caído el reino de Occidente.

¿Cuándo fue la caída del Imperio romano?

El final se precipitó en poco más de un año. En 475, el general Orestes echó de Rávena al emperador Julio Nepote, que se refugió en Dalmacia, y el 31 de octubre proclamó emperador a su hijo Rómulo, todavía un muchacho. Orestes tenía un pasado curioso: según el Anónimo Valesiano, una crónica escrita en Italia a mediados del siglo VI, había sido secretario de Atila, el rey de los hunos. Y el padre de Odoacro fue probablemente Edecón, otro hombre de confianza de Atila: hacia 449, según el diplomático Prisco, Orestes y Edecón viajaron juntos a Constantinopla como embajadores del rey huno.

En el verano de 476, las tropas bárbaras al servicio de Roma (hérulos, esciros y otros pueblos) exigieron un tercio de las tierras de Italia. Orestes se negó. Según el historiador bizantino Procopio, Odoacro, uno de los guardias del emperador, se ofreció a dárselas si lo ponían al mando. Lo proclamaron rey el 23 de agosto. El 28 de agosto, Orestes murió en Piacenza: según el Anónimo Valesiano, lo mató Odoacro; según Procopio, los soldados. Días después mató a Paulo, el hermano de Orestes, en el pinar de Classe, a las puertas de Rávena. Luego entró en la ciudad y depuso a Rómulo. La fecha que más se repite es el 4 de septiembre.

Odoacro no se proclamó emperador ni sentó a otro en el trono. Según Malco, un historiador bizantino de la época, fue el propio Rómulo quien hizo que el Senado de Roma enviara una embajada al emperador Zenón para decirle que bastaba un solo emperador para los dos territorios. Pedía para Odoacro el rango de patricio y el gobierno de Italia. Zenón contestó que Occidente ya tenía emperador, Nepote, y que debían recibirlo de vuelta. Odoacro, además, mandó a Constantinopla los ornamentos del palacio imperial, según el Anónimo Valesiano.

¿Quién decidió que Roma cayó en 476?

Para Constantinopla, Nepote siguió siendo el emperador de Occidente hasta que dos de sus propios oficiales lo mataron en su villa, cerca de Salona, en 480. Mientras tanto, en la Italia de Odoacro se acuñaban monedas de oro a nombre de Nepote, y después de su muerte, a nombre de Zenón.

Moneda de oro con el busto de frente de Julio Nepote, con casco, lanza y escudo
Sólido de oro a nombre de Julio Nepote acuñado en Milán entre 477 y 480, cuando en Italia ya gobernaba Odoacro (American Numismatic Society, dominio público)

La idea de que el Imperio de Occidente terminó en 476 aparece por primera vez en la crónica de Marcelino, un ilirio que escribía en latín en Constantinopla y cuya primera versión llega hasta 518. En la entrada de 476 anotó que «el Imperio de Occidente del pueblo romano», que Octaviano Augusto había empezado a gobernar en el año 709 de la fundación de Roma, «pereció con este Augústulo». Desde entonces, agregó, tenían Roma los reyes godos.

Para el historiador Brian Croke, que estudió a fondo esa crónica, el 476 no fue una fecha especial para quienes lo vivieron. Su importancia se fabricó en Constantinopla y creció con Justiniano, cuando el Imperio de Oriente preparaba la reconquista de Italia. Cuando Belisario, el general de Justiniano, entró en Roma el 9 de diciembre de 536, su secretario Procopio anotó que la ciudad volvía a ser de los romanos «después de sesenta años».

En 1973, diez años antes que Croke, el historiador italiano Arnaldo Momigliano ya lo había resumido en el título de un ensayo: «La caída sin ruido de un imperio en el 476 d. C.». Aun así, el 476 quedó como la frontera que usan los manuales. El diccionario de la RAE define la Edad Antigua como la que llega «hasta el fin del Imperio romano» y hace empezar la Edad Media en el siglo V.

¿Qué fue de Rómulo Augústulo, el emperador depuesto en 476?

Su nombre oficial era Rómulo Augusto, como se lee en sus monedas. Augústulo, «el pequeño Augusto», era un apodo: según Procopio, los romanos lo llamaban así porque había llegado al trono siendo un muchacho. Su edad exacta no se conoce.

Moneda de oro con el busto de frente de Rómulo Augústulo, con casco y lanza, y la leyenda ROMVLVS AGVSTVS
Sólido de oro de Rómulo Augústulo acuñado en Milán en 475 o 476: la leyenda lo llama Rómulo Augusto (American Numismatic Society, dominio público)

Odoacro mató a su padre, pero a él lo dejó vivir. El Anónimo Valesiano cuenta que se compadeció de su corta edad y que, «porque era hermoso», le dio una renta de seis mil sólidos de oro. Lo mandó a vivir libre con sus parientes en Campania. Marcelino, y después Jordanes, lo cuentan de otra forma: Odoacro lo condenó al destierro en el castillo Lucullano, en Campania, que suele identificarse con la antigua villa de Lúculo en Nápoles.

Hay una pista de que seguía vivo treinta años más tarde. Una carta del rey Teodorico, escrita entre 507 y 511 y conservada en la colección de Casiodoro, confirma a un tal Rómulo y a su madre lo que el patricio Liberio, por orden del rey, les había asignado. La carta no dice que sea el antiguo emperador, así que la identificación es solo una posibilidad.

Se lo suele llamar el último emperador de Occidente, pero para Constantinopla el último fue Nepote. Y el Imperio de Oriente tuvo emperadores hasta 1453: el último, Constantino XI, murió el día en que los otomanos tomaron Constantinopla.

Las causas de la caída del Imperio romano

No hubo una sola. El historiador alemán Alexander Demandt reunió en 1984 las explicaciones que se habían propuesto hasta entonces y contó 210; en la edición de 2014 ya eran 227. Los hechos, en cambio, están bien documentados:

AñoQué pasóPor qué pesó
376Una multitud de godos que huía de los hunos cruzó el Danubio con permiso del emperador ValenteLos abusos de los comandantes romanos terminaron en una rebelión
378Batalla de Adrianópolis: muere ValenteSegún Amiano Marcelino, solo se salvó un tercio del ejército
395Muere Teodosio I y sus hijos se reparten el Imperio: Arcadio, Oriente; Honorio, OccidenteNingún emperador volvió a gobernar de hecho las dos mitades
406-409Vándalos, alanos y suevos cruzan el Rin y llegan a HispaniaLos suevos fundaron en la Gallaecia un reino que duró hasta 585
410 y 455Saqueos de Roma: los visigodos de Alarico y, después, los vándalos de GensericoNingún enemigo extranjero había tomado la ciudad desde los galos, hacia 390 a. C.
439Los vándalos toman CartagoOccidente pierde África, que según Peter Heather era su principal fuente de impuestos y de trigo
455-476Nueve emperadores en veintiún añosGenerales como Ricimero ponían y quitaban emperadores

Amiano Marcelino, un antiguo oficial que escribió hacia 390, cuenta que los comandantes romanos les cambiaban a los godos hambrientos un perro por cada esclavo. Y escribió que, salvo la de Cannas, los anales no registraban una matanza como la de Adrianópolis. Cuando Alarico tomó Roma, en agosto de 410, sus godos se fueron por su cuenta al tercer día, según Orosio. Y cuando Valentiniano III mató en el palacio al general Aecio, en 454, un romano le dijo, según Procopio, que se había cortado la mano derecha con la izquierda.

Lo que contaron dos autores de Hispania que lo vivieron

La llegada de los bárbaros a Hispania la contaron dos escritores de la Gallaecia (una provincia que incluía la actual Galicia y el norte de Portugal), y la contaron de forma casi opuesta. Hidacio, obispo probablemente de Chaves, escribió hacia 468 que desde 409 los bárbaros hacían estragos. Al mismo tiempo, según él, «el recaudador tiránico» y los soldados se llevaban las riquezas y los bienes guardados en las ciudades. Llegaron el hambre y la peste, y para él se cumplían las cuatro plagas anunciadas por los profetas: la espada, el hambre, la peste y las fieras.

Orosio, que había nacido probablemente en Braga, escribió hacia 417 casi lo contrario. Lo que Hispania había sufrido de los bárbaros en dos años no era nada nuevo: era lo mismo que había sufrido de los romanos durante doscientos. Y agregó que ya había romanos que preferían «la libertad pobre» entre los bárbaros a la angustia de los impuestos entre los romanos.

Orosio cuenta también una confidencia que oyó en Belén. Un hombre de Narbona, amigo de Ataúlfo (el rey visigodo casado con la hermana del emperador Honorio), le contaba a san Jerónimo lo que el rey solía decir. Al principio soñaba con borrar el nombre romano y convertir la Romania en una Gothia. Cuando vio que los godos no podían obedecer leyes, se conformó con pasar a la historia como el que había restaurado el nombre romano con la fuerza de su pueblo. Según se dice, lo mataron los suyos en Barcelona, en 415.

¿Caída o transformación?

Desde la década de 1970, historiadores como Peter Brown difundieron la idea de una «Antigüedad tardía»: más que una caída, una transformación. Hay argumentos a su favor. Teodorico, el rey ostrogodo que mató a Odoacro en 493 y gobernó Italia hasta 526, se veía como parte del mundo romano. En una carta que redactó Casiodoro le escribió al emperador Anastasio que su reino era «una imitación» del de él, «copia del único imperio». Y hacia 497 Anastasio le devolvió los ornamentos del palacio que Odoacro había mandado a Constantinopla.

Mosaico de arcos con cortinas anudadas entre columnas blancas; sobre tres de las columnas asoman manos de figuras borradas
Detalle del mosaico del palacio de Teodorico en Sant'Apollinare Nuovo, en Rávena: hacia 561 se borraron las figuras de su corte y se taparon con cortinas, pero en las columnas quedaron sus manos (foto: José Luiz Bernardes Ribeiro, CC BY-SA 4.0)

El historiador y arqueólogo Bryan Ward-Perkins respondió en 2005 que, para la gente común, sí hubo una catástrofe. En Britania y en buena parte de Italia, las casas comunes pasaron a hacerse con materiales perecederos en vez de piedra o ladrillo, y la cerámica se volvió escasa y tosca. La moneda casi desapareció del uso diario y hasta el ganado se volvió más pequeño. La idea de Roma, en cambio, sobrevivió: en el año 800 el papa León III coronó emperador a Carlomagno, un título que desde 962 llevaron los emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico, disuelto en 1806.

¿Por qué no cayó el Imperio romano de Oriente?

En 476 solo cayó la mitad occidental. La oriental conservaba las provincias más ricas y pobladas (Egipto, Siria y Asia Menor). Y tenía una capital casi inexpugnable: Constantinopla, rodeada de mar por tres lados y cerrada por tierra con las murallas de Teodosio II. También podía desviar a sus enemigos hacia el oeste. En 488, con el acuerdo de Zenón, Teodorico y sus ostrogodos partieron a conquistar Italia, que seguía en manos de Odoacro.

Sus habitantes se llamaban a sí mismos romanos. El nombre de «Imperio bizantino» se generalizó siglos después, como contamos en la historia de Bizancio, el imperio que sobrevivió mil años a la muerte de Roma. En el siglo VI, Justiniano recuperó el norte de África que dominaban los vándalos, Italia y parte de Hispania. El Imperio de Oriente duró hasta el 29 de mayo de 1453, cuando los otomanos de Mehmed II tomaron Constantinopla.

Lo que se repite de la caída de Roma y lo que dicen las fuentes

Lo que se repiteLo que dicen las fuentes
El Imperio romano cayó en 476Cayó la mitad occidental. La oriental duró hasta 1453, y el primer texto conocido que da el 476 como final es la crónica de Marcelino, hacia 518.
Rómulo Augústulo fue el último emperadorFue el último emperador romano de Occidente que reinó en Italia. Constantinopla reconoció a Julio Nepote hasta su muerte, en 480, y el Imperio de Oriente tuvo emperadores hasta 1453.
Los bárbaros arrasaron Roma en 476En 476 no hubo saqueo: Odoacro depuso al emperador en Rávena. Los grandes saqueos habían sido en 410 y en 455.
Los bárbaros cruzaron el Rin congeladoNinguna fuente de la época lo dice: Próspero de Aquitania da solo la fecha, el 31 de diciembre de 406. Es una suposición de Gibbon, que en 1781 escribió que el río «muy probablemente» estaba helado.
El cristianismo hundió al ImperioGibbon escribió que la llegada del cristianismo, «o al menos su abuso», tuvo «alguna influencia», pero en el mismo pasaje dijo que también amortiguó la violencia de la caída. La mitad oriental, tan cristiana como la occidental, duró casi mil años más.
El plomo envenenó a los romanos y por eso cayó RomaLa popularizó S. C. Gilfillan en 1965. Según un estudio de 2025 (PNAS), el plomo pudo restar de 2,5 a 3 puntos de coeficiente intelectual, pero la contaminación fue alta en los siglos de mayor prosperidad y bajó con la peste antonina (165-180).

Fuentes

Fuentes antiguas: Amiano Marcelino, Historia, libro 31; Orosio, Historias contra los paganos, libro 7; Hidacio, Crónica; Próspero de Aquitania, Crónica; Prisco y Malco, fragmentos; Procopio, Historia de las guerras, libros 3 y 5; Anónimo Valesiano, segunda parte; Jordanes, Getica; Marcelino Comes, Crónica; Casiodoro, Variae, 1.1 y 3.35.

Estudios modernos: B. Croke, «A.D. 476: The Manufacture of a Turning Point», Chiron 13 (1983); A. Momigliano, «La caduta senza rumore di un impero nel 476 d.C.» (1973); A. Demandt, Der Fall Roms (1984; 2.ª ed., 2014); P. Brown, The World of Late Antiquity (1971); P. Heather, The Fall of the Roman Empire (2005); B. Ward-Perkins, The Fall of Rome and the End of Civilization (2005); R. W. Mathisen y G. S. Nathan, «Romulus Augustulus», De Imperatoribus Romanis (1997); J. R. McConnell y otros, PNAS 122 (2025); E. Gibbon, The History of the Decline and Fall of the Roman Empire, vol. 3 (1781); Real Academia Española, Diccionario de la lengua española, «edad»; American Numismatic Society, piezas 1944.100.54897 y 1944.100.54901.

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Víctor Díaz

Autor de Historia Curiosa. Apasionado de la historia y de sus grandes preguntas: batallas, imperios, personajes y curiosidades que explican el mundo de hoy.