Eunucos: qué eran, qué dice la Biblia y cómo algunos llegaron a gobernar imperios

Pintura de un hombre africano con turbante blanco, casaca roja y capa verde y blanca, de pie junto a una puerta de madera, ante un muro de piedra
El jefe de los eunucos negros del harén otomano, en un cuadro del taller de Jean-Baptiste Vanmour pintado en Estambul entre 1700 y 1737 (Rijksmuseum, Ámsterdam; dominio público)

Un eunuco era un hombre castrado. Durante siglos, las cortes de Persia, China, Bizancio, al-Ándalus y el Imperio otomano pusieron eunucos al lado del soberano. Algunos llegaron a mandar flotas y ejércitos, o a decidir quién heredaba el trono. El último eunuco de la corte imperial china, Sun Yaoting, murió en 1996.

Qué es un eunuco

La palabra viene del griego: según el diccionario de la RAE, se forma con eunḗ, «lecho», y échein, «tener, guardar». Esa era una de sus tareas: servir y vigilar en los aposentos de las mujeres de los reyes. La otra era la de chambelanes, y la cercanía con el soberano les dio influencia: algunos llegaron a consejeros, ministros, generales y almirantes, resume la Enciclopedia Británica. La mayoría eran castrados como condición para entrar al servicio; otros, como castigo o después de que sus padres, pobres, los vendieran.

En la Persia del siglo IV a. C., uno de ellos llegó a poner y quitar reyes. Según el historiador Diodoro de Sicilia, el eunuco Bagoas envenenó al rey Artajerjes III y puso en el trono a su hijo menor, Arsés. Después lo mató a él y a sus hijos. Eligió entonces como rey a Darío III, pero cuando intentó envenenarlo también, Darío lo descubrió y lo obligó a beberse el veneno.

Los eunucos en la Biblia

Jesús los menciona en el Evangelio de Mateo: «Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos» (Mateo 19:12). Hubo cristianos que tomaron la última frase al pie de la letra y se castraron, según la Británica. El historiador Eusebio de Cesarea cuenta que lo hizo el teólogo Orígenes, en el siglo III.

En el Antiguo Testamento, la palabra hebrea es sarís, que puede significar eunuco pero también funcionario de la corte, según los diccionarios de hebreo bíblico. La Reina-Valera, por ejemplo, llama «oficial de Faraón» a Potifar, el egipcio que compró a José (Génesis 39:1), aunque el hebreo dice sarís. Y Potifar estaba casado: su esposa es la que intenta seducir a José. El Deuteronomio excluye de la congregación al hombre castrado (23:1). El libro de Isaías, en cambio, promete a los eunucos fieles un «nombre mejor que el de hijos e hijas» (Isaías 56:5).

En los Hechos de los Apóstoles aparece el eunuco etíope al que bautiza Felipe el evangelista (Hechos 8:26-39). Era «funcionario de Candace reina de los etíopes» y estaba a cargo de todos sus tesoros. Pero Candace no era un nombre propio. Plinio el Viejo recoge el informe de unos exploradores enviados por Nerón: en Meroe, en el Nilo, reinaba una mujer llamada Candace, «nombre que desde hace muchos años pasa de una reina a otra». Y esa Etiopía no era el país actual, sino Nubia, el antiguo reino de Kush, cuya capital, Meroe, está en el actual Sudán. Además, para el biblista Mark Wilson, en este pasaje la palabra griega probablemente designa un cargo y no indica que estuviera castrado.

Pintura de un hombre africano arrodillado, con manto de piel, ante un anciano de barba blanca que extiende la mano sobre él; detrás, un sirviente con un libro abierto y caballos
El bautismo del eunuco, de Rembrandt (1626), detalle (Museo Catharijneconvent, Utrecht; dominio público)

China: el «tesoro» de los eunucos

En China, los eunucos fueron consejeros de los emperadores desde la dinastía Zhou casi hasta el final del imperio, según la Británica. A veces fueron más poderosos que el propio emperador y gobernaron de hecho. El británico G. Carter Stent, que los describió en 1877, cuenta que en su época los «cortadores» guardaban los órganos amputados, llamados «el tesoro», en recipientes cerrados sobre un estante alto. El eunuco que quería un ascenso tenía que mostrar el suyo, y si lo había perdido debía comprar uno o pedirlo prestado. Al morir se enterraban con él para llegar completos al otro mundo. Además, se creía que el rey del infierno convertía en mulas a los eunucos que llegaban sin él.

Los historiadores suelen considerar a Wei Zhongxian el eunuco más poderoso de la historia china, según la Británica. Entre 1624 y 1627 dominó el gobierno del emperador Tianqi, que prefería dedicarse a la carpintería. Armó una red de espías, persiguió a cientos de funcionarios y se le levantaron templos en su honor. Cuando el emperador murió, en 1627, el nuevo lo desterró y Wei se ahorcó para no ser juzgado.

Zheng He y la jirafa que llegó de Bengala

Otro eunuco chino se hizo famoso en el mar. Zheng He nació hacia 1371 en una familia musulmana de Yunnan. Cuando los Ming conquistaron la región, en 1381, lo capturaron y lo castraron, y terminó sirviendo al príncipe que en 1402 se convirtió en el emperador Yongle. Entre 1405 y 1433 dirigió siete expediciones por el océano Índico, y en la primera iban unos 27.800 hombres. En la cuarta, parte de la flota volvió de Bengala con una jirafa africana, que los cortesanos presentaron como un qilin, un animal mítico de buen augurio. En el blog contamos aparte por qué esas flotas colosales no fundaron colonias.

Pintura china de una jirafa con manchas en forma de escamas, sujeta con una cuerda por un cuidador vestido de rojo
Jirafa con su cuidador: pintura china del siglo XVI, según el Museo de Arte de Filadelfia, que la conserva. Recuerda la jirafa que llegó de Bengala en 1414 (dominio público)

Bizancio: eunucos del Cáucaso y un general de setenta años

En la corte de Constantinopla los eunucos llegaron a cargos muy altos, y muchos patriarcas de la ciudad fueron eunucos, según la Británica. De dónde venían lo cuenta el historiador Procopio, en el siglo VI. La mayoría de los eunucos de la corte eran abasgos, de la actual Abjasia, en el Cáucaso: sus reyes castraban a los niños más hermosos para venderlos en el imperio. El emperador Justiniano mandó a uno de sus eunucos, un abasgo llamado Eufratas, a ordenarles que no castraran a nadie más.

Entre los eunucos de Justiniano estuvo Narsés, nacido hacia el año 480 en Armenia, que llegó a gran chambelán. Con unos setenta años recibió el mando del ejército en Italia, y en el 552, en la batalla de Tagina, derrotó al rey ostrogodo Totila, que murió por sus heridas.

Córdoba, 976: los eunucos que quisieron elegir al califa

En la Córdoba de los califas omeyas, dentro del palacio tenían mucho poder los saqáliba, «eslavos»: esclavos de origen europeo, algunos castrados, que servían en la administración y en la guardia. Cuando murió el califa al-Hakam II, en el 976, junto al lecho estaban dos eunucos, Faiq y Yawdar, que mandaban a unos mil saqáliba del palacio y a la guardia. El primero dirigía el taller real de tejidos, y el segundo, a los orfebres y los halcones del califa. Según el historiador Hugh Kennedy, ocultaron la muerte y planearon apartar al heredero, Hisham, que todavía era un muchacho. Querían poner en el trono a su tío, al-Mughira, ya adulto.

El plan fracasó. El visir al-Mushafi les dijo que sí, pero apenas los dejó avisó a los partidarios de Hisham. Uno de ellos, Ibn Abi Amir, el futuro Almanzor, fue con cien hombres a buscar a al-Mughira. El príncipe aceptó jurar fidelidad a su sobrino, pero al-Mushafi exigió su muerte, y lo estrangularon en su casa, delante de su familia. De él queda una caja de marfil del año 968, probablemente tallada en Madinat al-Zahra, junto a Córdoba, cuya inscripción le desea «bendición de Dios». Pertenece al Louvre, que en 2026 la tiene prestada al Louvre Abu Dabi.

Tapa y parte superior de una caja de marfil tallada con animales, con una franja de escritura árabe alrededor
La tapa y la parte alta de la caja de marfil de al-Mughira, del año 968; su inscripción lleva el nombre del príncipe y la fecha (Museo del Louvre; foto: Shonagon, CC0)

El jefe de los eunucos negros del harén otomano

En Estambul, a fines del siglo XVI, el sultán se fue a vivir al harén del palacio. Desde entonces, según la historiadora Jane Hathaway, el jefe de los eunucos africanos del harén fue una de las figuras más influyentes de la corte, sobre todo en el siglo XVII. Muchos venían de Etiopía. Varios terminaron desterrados en El Cairo, y algunos, al frente de los eunucos que custodiaban la tumba de Mahoma en Medina.

Uno de esos jefes, Hacı Beşir Ağa, reunió en el siglo XVIII una gran biblioteca, que hoy es un fondo de la Biblioteca Süleymaniye de Estambul. En 1742 le enviaron como regalo desde El Cairo el manuscrito del Libro de viajes de Evliya Çelebi, el gran viajero otomano, y él lo hizo copiar. En ese fondo se conserva una de las copias de 1742, según la bibliografía de Robert Dankoff y Semih Tezcan.

El último eunuco imperial de China

La revolución de 1911 derribó a la dinastía Qing, pero el último emperador, Puyi, siguió viviendo en la Ciudad Prohibida, con sus eunucos, después de perder el trono. Sun Yaoting llegó tarde: su padre lo castró a los ocho años, meses antes de la revolución, y sirvió siete años a Puyi, cuando ya no reinaba. Murió el 17 de diciembre de 1996, a los 93 años, en un templo de Pekín, según contó su biógrafo, Jia Yinghua. Había guardado su «tesoro» durante décadas, pero en la Revolución Cultural su familia lo tiró por miedo a los Guardias Rojos. Él bromeaba con que, sin él, volvería al mundo como un gato o un perro.

Eunucos que hicieron historia

EunucoDónde y cuándoQué hizo
BagoasPersia, siglo IV a. C.Envenenó a Artajerjes III, mató a su sucesor y puso en el trono a Darío III
NarsésBizancio, siglo VIGran chambelán de Justiniano; en el 552 derrotó a los ostrogodos en Italia
Faiq y YawdarCórdoba, 976Intentaron cambiar al heredero del califa y fracasaron
Zheng HeChina, 1405-1433Dirigió siete expediciones por el océano Índico
Wei ZhongxianChina, 1624-1627Gobernó en nombre del emperador Tianqi
Hacı Beşir AğaImperio otomano, siglo XVIIIJefe de los eunucos del harén; hizo copiar el Libro de viajes de Evliya Çelebi
Sun YaotingChina, siglo XXÚltimo eunuco de la corte imperial china

Fuentes

Biblia: Génesis 39:1 y 39:7; Deuteronomio 23:1; Isaías 56:3-5; Mateo 19:12; Hechos 8:26-39 (Reina-Valera 1960). Diodoro de Sicilia, Biblioteca histórica, 17.5. Plinio el Viejo, Historia natural, 6.186. Procopio, Historia de las guerras, 8.3. Eusebio de Cesarea, Historia eclesiástica, 6.8. G. Carter Stent, «Chinese Eunuchs», Journal of the North China Branch of the Royal Asiatic Society, 11 (1877).

Hugh Kennedy, Muslim Spain and Portugal (1996). Glaire D. Anderson, «A mother’s gift? Astrology and the pyxis of al-Mughīra», Journal of Medieval History, 42 (2016). Jane Hathaway, The Chief Eunuch of the Ottoman Harem (2018), y su entrevista en el Ottoman History Podcast, «The Sultan’s Eunuch» (2018). Robert Dankoff y Semih Tezcan, An Evliya Çelebi Bibliography (2012). Encyclopaedia Britannica, «eunuch», «Zheng He», «Wei Zhongxian» y «Narses». Museo del Louvre, Pyxide au nom d’al-Mughira (OA 4068). Sarah Zielinski, «The giraffes that sailed to medieval China», Science News (2013). Reuters, «China’s last imperial eunuch has died in Beijing at age 93» (1996). Lauren K. McCormick, «Who Was the Ethiopian Eunuch?», Bible History Daily, Biblical Archaeology Society (2026). Philadelphia Museum of Art, Tribute Giraffe with Attendant. James Strong, Hebrew and Chaldee Dictionary, H5631 (sarís). RAE, «eunuco».

V
Víctor Díaz

Autor de Historia Curiosa. Apasionado de la historia y de sus grandes preguntas: batallas, imperios, personajes y curiosidades que explican el mundo de hoy.